Reproducción del Santo Cáliz de Valencia

El Santo Cáliz de Valencia: del original a la réplica

Afrontar el encargo de reproducir una pieza de la envergadura del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia supone un verdadero reto. En primer lugar por el elevado valor simbólico de la pieza; en segundo lugar por la peculiaridad de sus materiales pétreos; por último debido a la finalidad litúrgica que tienen estas réplicas.

La imposibilidad de acceder físicamente al Santo Cáliz implicó la recuperación exhaustiva de toda la información documental existente: textos, grabados, pintura y fotografía. Los estudios publicados sobre la iconografía del Santo Cáliz en la pintura valenciana demuestran que la imagen que actualmente veneramos no ha sufrido cambios formales sustanciales (teniendo presente que la esencia del mismo reside en la propia copa, siendo el resto del cáliz un añadido posterior, el conjunto se ha convertido en un icono en sí mismo). Pero hasta el estudio que Antonio Beltrán publica en el año 1960 con el desmontaje y análisis de la pieza, no se había realizado una descripción tan rigurosa de sus características formales: medidas, peso, materiales, calidades… Esta publicación se convierte en el principal referente para la reproducción.

El procedimiento consiste en la realización de diseños previos para obtener un primer modelo en plata de las diferentes partes que componen la estructura del Santo Cáliz. De estos modelos se obtienen moldes para replicar elementos mediante el proceso de fundición a la cera perdida. Las piezas de plata serán trabajadas, ensambladas y doradas hasta obtener el resultado final.

Posteriormente se estudian las diversas posibilidades para reproducir el material pétreo: la copa auténtica es un ágata de origen oriental translúcida y con bandas en tonos pardos y rojizos, perteneciente al grupo de los cuarzos. El resto de piedras se catalogan como cabujones irregulares de rubíes y esmeraldas de tonos oscuros y perla cultivada de unos 7mm. Por la especificidad de estos materiales, a fin de lograr un efecto lo más similar posible en calidad y colorido, se llegó a emplar piezas de ágata talladas por lapidarios alemanes.

Uno de los impulsores de la difusión del Santo Cáliz en los últimos años fue el Cardenal Agustín García-Gasco (cuyos sucesores continuarían); su voluntad de promover la Eucaristía a través de esta pieza singular, generó a su vez la necesidad de estandarizar algunos procesos de la producción para lograr ofrecer una relación calidad-costes asumible. Los cabujones de esmeraldas y rubíes son reemplazados por turmalinas y cristales Swarovski y se utilizan perlas cultivadas de río. El oro esmaltado de la estructura original se sustituye por plata dorada con pátina de color negro, para resaltar las formas. Eventualmente la copa de ágata puede sustituirse por un mármol denominado ágata morisco o incluso por una resina imitando las tonalidades.

La finalidad litúrgica de estas réplicas obliga a cerrar la forma de la copa de piedra, de modo que pueda albergar una copa interior de plata dorada que permite su uso eucarístico, conforme a las normas de la Ordenación General del Misal Romano .

La Catedral de Valencia ofrece información detallada sobre la historia del Santo Cáliz, al igual que el Centro Español de Sindonología con motivo del congreso celebrado en 2008. Nos permitimos invitarlos además, a contemplar y venerar en su capilla este significativo referente histórico.

luthiers
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