Original y copia: la buena copia

En ocasiones el artesano se ve en la coyuntura de reproducir determinadas piezas o desarrollar diversos estilos artísticos. Muchas veces lo hace por formación, como medio de ejercitarse mediante la copia con el objetivo de recrear una pieza que entiende como superior, de la que se puede aprender. Otras veces lo hace simplemente por encargo, o por puro placer. Apreciamos diferentes actitudes hacia este tipo de piezas: copia, reproducción, historicismo, recreación, falso histórico, falsificación.

La réplica de piezas antiguas o la realización de obras en estilos artísticos intentando trabajar con técnicas y recursos de época -aunque con tecnología actual- no debería verse desde una perspectiva negativa. El funcionamiento tradicional de los talleres de orfebrería alentaba este tipo de aprendizaje: la técnica se adquiere mediante un constante ejercicio práctico que permitía al futuro orfebre crear y desarrollar un estilo propio. Los conocimientos se transmitían a través de modelos, repertorios y reproducciones en el ámbito del trabajo diario. Caben valores artísticos, estéticos, históricos e incluso comerciales para entender la copia de obras antiguas o la inspiración en ellas. ¿Por qué se habla de falsificación, cuando la intención no es engañar? ¿Por qué catalogamos de historicismo cuando un estilo se declina con certero rigor? Reconocemos que a simple vista puede producirse cierto engaño, pero en el caso concreto de la orfebrería, el desarrollo o la reproducción de piezas antiguas es claramente detectable debido a la imposibilidad técnica de reproducir exactamente las cualidades de la superficie del metal.

Tampoco debemos perder de vista un detalle: las copias realizadas con pulcritud, contienen en sí mismas la voluntad de difundir y acercar las obras de arte al público, permitiendo la relación personal mediante la “apropiación” de una pieza que evoca la experiencia de la obra original y que, libre de las vitrinas de los museos, sí se puede tocar. ¿Cómo olvidar que los historiadores conocemos mejor la Grecia clásica gracias a las copias romanas? Proponemos una puesta en valor de la “buena copia” con algunos ejemplos de orfebrería.

 

Anónimo
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